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Gaudiano: discurso, lecciones y recuento


Luis Antonio Vidal

Lecturas: 1878

Harto criticado con inusual saña política y mediática, el discurso pronunciado el pasado 20 de noviembre por el alcalde de Centro, Gerardo Gaudiano, hizo el milagro de convertir lo importante en intrascendente.

Antes de ese día, el debate público giraba en torno a la tala de árboles en Paseo Tabasco, la aprobación de la Ciudad de Servicios Administrativos vía la Asociación Público Privada, el arbitrario cambio de medidores de la CFE, y otros temas subidos al escaparate político por sus consecuencias sociales.

Pero todo se fue a la basura. Quienes se dicen políticamente correctos lograron insertar en el eje de la agenda política local el discurso de Gaudiano, cuya equivocada elaboración puso al funcionario en blanco de todos los dardos, en suculento festín para sus enemigos.

De este tropezón, evidente como es, GG ha de sacar valioso aprendizaje. En el recuento de los daños no se alcanza entender por qué un señor de apellido Ferrari defraudó la confianza del alcalde con superlativa irresponsabilidad, integrando un discurso a la velocidad de su apellido, y usó para ello fragmentos de expresiones dichas en ocasiones anteriores por otras personas.

Si Albert Einstein nos regala una magistral reflexión: "Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar superado", los estudiosos de la administración moderna hablan de las crisis como oportunidades.

En consecuencia, el joven político tiene en este aprieto la inmejorable ocasión de medir el poder de sus adversarios y desenmascarar a quienes se decían sus aliados y amigos. Tiene el cedazo en sus manos, es cuestión de moverlo y descubrir los rostros de la lealtad, la traición y la hipocresía.

La voz de la sapiencia de cualquier oráculo le recomendaría a Gaudiano atender el consejo sacado de la experiencia: "Los amigos se cuentan siempre dos veces en la vida: en las buenas para ver cuántos son… y en las malas para ver cuántos quedan".
 

La Morralla

En el Congreso se cruzan apuestas. Unos piensan que el régimen intentará designar al actual Fiscal Especial del OSFE, Alejandro Álvarez, como nuevo Fiscal Superior. Otros afirman que hay un tapado ***Infame silencio de líderes sindicales de la burocracia ante la falta del pago parcial de aguinaldo por el Buen Fin. Ninguno respingó *** Hasta mañana.



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